Tricotilomania

La Tricotilomania – Manía por tirarse del cabello

La tricotilomania o manía por tirarse del cabello, es un motivo más que suficiente que puede ocasionarnos la pérdida del cabello en grandes proporciones o cantidades.

Se trata de un hábito o comportamiento recurrente e irresistible para el paciente que no puede parar de arrancarse el cabello e incluso el vello de otras zonas del cuerpo, aunque generalmente la zona del cuerpo más afectada suele ser la cabeza. Este trastorno manifiesta el arrancamiento compulsivo del pelo, pudiendo llegar a producir desde pequeñas pérdidas de pelo hasta una alopecia severa. La tricotilomania es considerado un trastorno del control de impulsos del individuo.

¿Cómo detectar si un paciente tiene tricotilomanía?

El sujeto que padece este tipo de trastorno se arranca el pelo de la cabeza, aunque también se puede dar que se arranque el pelo de otras zonas del cuerpo, como las cejas, pestañas, axilas, barba o incluso el vello púbico. Aunque no es una enfermedad común, y sus efectos no van más allá que los estéticos y sociales, su tratamiento es lento y complejo. Generalmente el inicio del trastorno se da en la infancia o adolescencia, siendo mayoritario el número de afectados en la etapa infantil que en la etapa adulta. La edad de la aparición de esta enfermedad suele ser entre los tres y los siete años de edad aproximadamente. Suele afectar a un cuatro por ciento de la población, y dándose con mayor frecuencia en las mujeres que en hombres.

Diagnóstico de la tricotilomanía

El diagnóstico de este trastorno se da generalmente mediante del número de calvas y descartando enfermedades alopécicas. Este tipo de individuos no logran dejar de arrancarse el pelo, pero tampoco conocen la causa de por qué lo hacen, aparte de considerarse las únicas personas que sufren este trastorno, lo cual produce problemas de seguridad y autoestima. Por norma general suele asociarse a problemas de estrés, e incluso en algunos casos de depresión y ansiedad. Esta enfermedad puede también surgir en personas que han sufrido presión por parte de padres o profesores, a las que se les ha exigido más de lo que podían dar de sí mismos.

Generalmente antes de empezar a tirar del pelo se suele producir una tensión que tiende a desaparecer con los tirones de pelo. Se produce una sensación de alivio y se logra calmar poco a poco la tensión que se sufre. Tras arrancar el cabello, algunos individuos juegan con él, mientras que otras, los parten o las hacen bolitas, etc. Situación que siempre se produce de manera inconsciente y siguiendo un ritual.

Problema social y estético

Normalmente, estas personas intentan disimular las zonas carentes de cabello mediante el cambio del peinado, el uso de espray de color, postizos, repasar las cejas con un lápiz, etc.

Esta enfermedad afecta muy negativamente en las interacciones sociales y bienestar  de la persona. Para el sujeto que padece este problema le resulta vergonzoso y hace que se sienta incomodo, ya que las personas que lo rodean de forma inevitable no apartan la mirada de las zonas sin cabello o pelo, por lo que estos sujetos en ocasiones evitan los contactos sociales por el trauma que ello les supone. Para ayudar a superar este trastorno es realmente importante, no solo la ayuda de un profesional, sino el apoyo familiar y de amigos.

Este trastorno requiere un tratamiento farmacológico, terapia psicológica e incluso un trasplante de pelo que solucione de forma satisfactoria el problema. Pueden pasar años hasta lograr que la persona deje el hábito de arrancarse el cabello.

 

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